


Conseguir que el levantarse temprano por la mañana no es cosa fácil. Algunos despertadores tratan de hacerlo por la vía placentera, otros como este Progression Wake Up Clock intentan suavizar el momento de despertarse de forma progresiva. Encima acompaña con unas luces y olores más atractivos al hasta ahora molesto sonido de la alarma, para que resulte aún menos traumático.
En lugar del clásico bocinazo a la hora de despertarse, este gadget se pone en funcionamiento 30 minutos antes de la hora programada. En ese momento las luces se activan, incrementando su intensidad a medida que se acerca el fatídico instante. El calor de la lámpara también aumentará poco a poco, liberando las agradables esencias olfativas que hayas escogido. Así te irás haciendo a la idea de comenzar el día sin necesidad de llevarte un susto cada mañana.
La verdad es que se trata d euna evolución del ya famoso Wake Up Light que Philips presentó hace dos años. Sólo que le han cambiado el diseño, le han puesto pilas y olores.
Fuente: AD
Lujoso bolso 'tuneado' por el diseñador japonés Ginza Tanak. Este 'bolso-joya' tiene más de 2.000 brillantes engastados y es casi un joyero en sí mismo. La correa se puede desmontar y utilizarla como colgante o pulsera. También puedes extraer el 'tocho' central de ocho brillantes tallados, rodeados de otros 80 brillantes más pequeños, y utilizarlo como broche.
Descendemos como una gota de agua más, envuel tos en un abrazo azul ma rino. Hora y media después, cuando la gama de grises es vencida por el negro total, el sonar señala la presencia del fondo y nuestra pequeña burbuja de aire –el sumergible Johnson Sea-Link II– se posa como una sonda marciana sobre la planicie. A 848 metros bajo el mar de las Bahamas, la zona más inexplorada del globo se abre silenciosa y oscura. Sobre nuestra cabeza se apilan 82 atmósferas de agua, o dicho de otro modo, 100 kilogramos de líquido aplastan cada centíme tro cuadrado del sumergible, encogiendo la esfera de plexiglás casi hasta rozarnos los hombros.


La Ulyses se lanzó el 6 de octubre de 1990 en dirección a Júpiter; la fuerza de gravedad del planeta gigante sacó a la nave del plano de la eclíptica, el plano sobre el que están situadas las órbitas de los planetas, y la catapulto a una órbita perpenicular que le permitía sobrevolar los polos del Sol.
La misión tenía una duración prevista de cinco años, durante los cuales realizaría una órbita completa en torno a los polos solares; sin embargo, el buen funcionamiento de la nave animó a los investigadores a alargar la misión a una segunda órbita, que posteriormente se convertiría en una tercera órbita.
La nave no ha explorado únicamente los polos solares, su órbita le ha hecho rozar los límites de la heliosfera, lo que ha permitido a la nave explorar el espacio interestelar. La Ulyses es, junto con las Voyager, las únicas naves espaciales que han logrado salir de la zona de influencia del Sol.