martes, 19 de mayo de 2009

La biología de la belleza

Fuente: la ciencia de tu vida

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Dice un viejo refrán: La belleza es un arma con la cual una mujer seduce a un amante y aterroriza a su esposo. Lo que trasciende en este ejemplo de sabiduría popular es algo que muchos niegan o no quieren aceptar: la influencia de nuestro pasado evolutivo. Esa atención que prestamos al aspecto externo es debido al sexo. Su propósito biológico es la reproducción, no la diversión, la comunión de almas afines o la amistad, y el objetivo de la reproducción es la diseminación de los genes y la supervivencia de la especie. Para ello debemos ser capaces de detectar aquellos individuos que, además de estar en edad fértil, no poseen ninguna tara. Esto es lo que guía, en última instancia, nuestros patrones de búsqueda de la belleza. El refrán también nos revela una asimetría de género: el hombre busca más la belleza que la mujer. En 1939 en EE UU preguntaron a hombres y mujeres cómo de importante era el aspecto físico de su compañero sentimental. En una escala de 0 a 3, los hombres puntuaron 1,5 y las mujeres 0,94. En 1989 se repitió la encuesta, y aunque la importancia del aspecto había crecido las diferencias se mantenían: 2,1 en los hombres y 1,67 en las mujeres.

La apariencia parece ser un indicador de la calidad de los genes y por ello desempeña un papel importante en nuestros criterios de selección; hay cosas en las que nos fijamos aunque no lo sepamos. Por ejemplo, la simetría en la cara. Las características asimétricas son signo de problemas genéticos subyacentes. O la figura de reloj de arena. Los hombres prefieren mujeres con el cociente cintura/cadera de 0,7. Las mujeres de edad tienden a tener su cintura menos pronunciada debido a que comienzan a acumular grasa alrededor del estómago, lo que coincide en edad con la pérdida de fertilidad. Por el contrario, entre las ganadoras de Miss América esta proporción se cumplía en todas. Este resultado es independiente del peso y parece indicar al hombre que la fémina es reproductivamente sana.

Entendemos la belleza como producto de la juventud. El atractivo extremo es raro, pero casi siempre lo encontramos en personas por debajo de los 35. Por otro lado, no es un misterio que a quien preocupa más parecer joven es a la mujer. En Estados Unidos el 89% de los pacientes que pasan por las manos de un médico de la American Society of Plastic and Reconstructive Surgeons son mujeres. Las portadas de las revistas también son un excelente marcador de este hecho. Las masculinas tienen mujeres jóvenes en la portada, pero las femeninas también. ¿Por qué a una mujer de 40 años le interesa parecer como si tuviera 20? La razón es obvia para los biólogos evolutivos. Los hombres, que además de valorar más el aspecto de su compañero sexual más que la mujer, también las prefiere jóvenes. De hecho, tanto hombres heterosexuales como homosexuales puntúan como más atractivos a jóvenes que a maduros. Mientras, las mujeres heterosexuales prefieren hombres ligeramente más mayores y las lesbianas son neutrales en este tema.

Curiosamente, una vez que ha entrado en la treintena, el hombre empieza a idealizar a las mujeres jóvenes. En segundas nupcias las esposas suelen ser, en media, 5 años menos que ellos y en terceras nupcias, 8 años. Ahora bien, una razón más por la que las mujeres cuidan más de su belleza que los hombres es las otras mujeres. “Cuando otra mujer es más hermosa, sienten envidia y puede que inconscientemente traten de igualar el tanteo (deber ser tonta, una bruja o una aburrida) [...] Esto es algo curioso. Por una lado las mujeres admiran a las mujeres bellas, copian su estilo y les permiten alcanzar los lugares más altos en la jerarquía femenina, pero por otro las envidia y la envidia envenena el placer”, comenta la psicóloga de Harvard Nancy Etcoff.

En 1966 Walster, Aronson, Abrams y Rottman realizaron con 664 estudiantes de una universidad del medio oeste americano el siguiente experimento: les dijeron que iban a participar en un “baile por computador”, porque la pareja la escogía un programa informático. Pero lo que no se les dijo es que se seleccionaba de forma totalmente aleatoria. Lo único que no se dejaba al azar era la altura: él debía ser más alto que ella. A mitad del baile les pidieron que rellenaran un formulario con preguntas tales como si le gustaba su pareja y lo que creían que pensaba de ellos, lo impacientes que estaban por salir con el/ella otra vez… Evidentemente, si la inteligencia, la personalidad o cualquier otra característica era importante el atractivo físico no contaría mucho en el deseo de volver a quedar.

Pero no fue así: ambos sexos puntuaron alto en el atractivo físico, un poco más los hombres (0,78) que las mujeres (0,69). Pero lo que sorprendió a los investigadores no fue ésto, sino que los otros factores contaban muy poco: aunque los estudiantes decían que valoraban mucho la inteligencia, no apareció correlación alguna. Del mismo modo, tampoco importó demasiado que la pareja fuera introvertida, cuando se supone que es algo negativo a la hora de establecer una cita. Inlcuso tener intereses parecidos no importó demasiado: encontraban a los guapos más afines que a los feos... seguir leyendo

lunes, 18 de mayo de 2009

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Fuente: village of joy




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El mayor agujero negro del universo tiene una masa de 18.000 millones de soles

Fuente: José Manuel Nieves, en El Blog 

Se trata de la estrella más veloz jamás observada por el hombre. De hecho, atraviesa la Vía Láctea, nuestra galaxia, a la increíble velocidad de 4,8 millones de kilómetros por hora y su comportamiento constituye todo un desafío a las teorías de los científicos. El extravagante objeto, bautizado con el nada poético nombre de RX J0822-4300, es una estrella de neutrones de enorme densidad, los restos de la supernova Puppis A, a 7.000 años luz de la Tierra en la constelación del mismo nombre, que estalló hace ya 3.700 años.

Desde ese momento, la estrella ha recorrido la nada desdeñable distancia de 20 años luz  (cada año luz equivale a 9,6 billones de kilómetros). Su rápido desplazamiento se puede observar en las imágenes que acompañan a estas líneas, tomadas en 1999 (A) y 2005 (B) respectivamente.
Para medir su velocidad, los astrónomos estudiaron a RX J0822-4300 durante cinco años seguidos a través del telescopio de rayos X 
Chandra. Su movimiento es tan rápido que muy pronto abandonará la galaxia. 

Otras estrellas "hiperveloces" conocidas en la Vía Láctea apenas si alcanzan un tercio de la velocidad detectada en este auténtico bólido estelar. "Justo después de que yo naciera -explica 
Robert Petre, astrónomo del centro espacial Goddard, de la NASA- esta estrella de neutrones compró un billete sólo de ida paraa salir de la galaxia. Los astrónomos han visto ya otras estrellas siendo expulsadas de la Vía Láctea, pero ninguna tan derisa como ésta".

Se cree que RX J0822-4300 debe su tremendo impulso a la explosión de la 
supernova a la que debe su origen, aunque ese comportamiento no ha sido observado en otras estrellas de neutrones. A pesar de haber utilizado hasta ahora las más avanzadas simulaciones informáticas, los científicos siguen ignorando cómo pudo adquirir una estrella estas características.

domingo, 17 de mayo de 2009

La Tierra bebé de un geólogo extremo

Fuente: con-ciencia
¿Saldrá volando esta Tierra metálica?

De todas las cuestiones de la geología, una de las que más me atrae -como a un imán- es la del núcleo terrestre. ¿Será porque es el que genera el electromagnetismo? Jaja. No sé. Pero es que es bien poco lo que sabemos acerca de esa pelota de hierro rodeada de lava hiper caliente. Por eso me devoro toda la literatura –y las películas- que salen al respecto. Por ejemplo aprendí que el campo magnético de la Tierra – eso que nos protege de la atroz radiación del Sol y guía nuestros sistemas de navegación haciendo que las brújulas apunten hacia el norte- ha cambiado de dirección cientos de veces a través de su historia, y que por eso se ha ido debilitando en un 10 por ciento desde que lo comenzaran a medir hace un par de siglos. Ahora parece que estamos a punto de otro cambio de dirección, lo cual podría debilitarlo aún más y exponernos a los fotones asesinos.

Este mes la revista Popular Science tiene una notita corta sobre un científico que siente la misma atracción mía por el Centro de la Tierra. Sólo que él, en lugar de contentarse con leer lo que hay, está fabricándose un planetita en miniatura para entender por qué la tierra funciona como un imán.

Después de cuatro años de exámenes y pruebas, Dan Lathrop, un profesor de física y geología de la Universidad de Maryland, decidió que necesitaba una Tierra más grande. La que tiene apenas pesa 225 kilos, es decir, apenas 20 millonésimas el tamaño de la verdadera. Y por eso sus experimentos de laboratorio no han podido generar un campo magnético similar a la Tierra de verdad.

Entonces, Lathrop pensó que la clave de todo era conseguirse otra mejor. Un orbe más grande con más metal caliente girando por dentro tiene por fuerza que generar un mayor campo magnético. Así que invirtió los 1.6 millones de dólares de su dinero para investigaciones en mandar construir un Tierra de 30 toneladas que mide unos tres y medio metros de diámetro. Acaba de rellenar el núcleo de su juguete con sodio derretido e hirviente, y apenas inicia experimentos poniendo a esa Tierra bebé a girar. Hasta ahora, solo lentamente (ver el enlace para el video, abajo). Pero la idea es que eventualmente alzance una velocidad de 90 millas por hora, a ver lo que pasa.

Si el planetita de Lathrop logra producir su propio campo electromagnético, esto podría ayudar a los científicos a desarrollar modelos que les ayuden a predecir lo que sucederá con esta fuerza invisible. La pelota metálica está montada en un sistema especial, dentro de gruesas paredes de concreto en el laboratorio de Lathrop. Lo cual es buena cosa porque está rellena con 15,000 kilos de ese tal sodio derretido, un material encantador que se incendia al entrar en contacto con el oxígeno y explota cuando lo toca el agua.

Genial. ¡Qué ganas de pasarme por ese laboratorio!

El video (que se puede ver aquí en el site de la Lathrop, bajando hasta la mitad de la página) muestra el primer “arrancón” de prueba de la Tierra bebé en el laboratorio. ¡Aquello suena como si la armazón fuera a levantar el vuelo!

¿Ha despertado el Sol de su letargo?

Fuente: José Manuel Nieves, en El Blog 

Durante todo el año 2008 y lo que llevamos de 2009, el Sol ha permanecido inusualmente tranquilo e inactivo. Tanto, que los astrónomos empezaban a preguntarse si tanta quietud no sería, para nuestra desgracia, la calma que precede a un periodo de actividad jamás conocido hasta ahora. Desde enero del pasado año, las manchas oscuras que normalmente salpican la superficie de nuestra estrella (y que no son otra cosa que zonas temporalmente más frías, causadas por la irrupción a la superficie de los campos magnéticos internos) desaparecieron casi por completo sin que nadie acertara a decir cuándo volverían a producirse, ni en qué medida lo harían.

La velocidad y la intensidad de la próxima «generación» de manchas revelaría a los científicos cómo de activo será el nuevo ciclo solar que se avecina, y cómo de peligroso, por lo tanto, para los sistemas de comunicaciones por satélite y redes eléctricas terrestres. Algo que, por fin, parece que podrá conocerse, ya que hace apenas unos días, el 6 de mayo, la estrella que ilumina a la Tierra ha empezado a mostrar síntomas de recuperación. Tal y como muestra el vídeo, obtenido por los instrumentos de la misión STEREO, de la NASA, ese día se produjo una violenta erupción, lo que podría ser la señal del esperado comienzo del nuevo ciclo solar.

Normalmente, el número de 
manchas solares varía cíclicamente (desde un mínimo hasta un máximo y vuelta a empezar) en periodos que se suceden cada once años, el mismo tiempo que tardan los polos magnéticos de la estrella en invertir su dirección. En los momentos de máxima actividad, es fácil que se produzcan varias docenas de manchas al día. 

Y si bien es cierto que ahora estamos al final del ciclo actual, y en el periodo de menor intensidad, la total ausencia de manchas (como se puede observar en la imagen del satélite 
SOHO, tomada el pasado 31 de marzo) sugería un «parón» que no es en absoluto habitual. Según las observaciones realizadas por la NASA, no se han observado manchas solares (ninguna) en 266 de los 366 días del año 2008, algo que no sucedía desde 1913. Pero la cosa ha ido incluso a peor durante los primeros meses de este año, con una disminución todavía mayor de las manchas solares. Hasta el pasado 31 de marzo, no se había observado ninguna en 78 de los 90 días que iban de año. 



Por eso precisamente la erupción detectada el 6 de mayo tiene tanta importancia. "Este es el mayor suceso que hemos podido observar en el sol en más de un año", aseguraba ayer Michael Kaiser, investigador de la división de heliofísica del 
centro espacial Goddard, de la NASA. "¿Significa esto que se ha terminado el mínimo, o no? -se preguntaba el científico-. Ha sido un mínimo solar muy largo, el más largo y profundo de los últimos cien años".

De la misma forma en que los terremotos pueden provocar, aquí en la Tierra, enormes tsunamis en el mar, una eyección de masa coronal, o erupción solar, puede causar un "tsunami" en la superficie de la estrella. Las ondas generadas por las violentas erupciones pueden desplazarse a velocidades que se cifran en millones de kilómetros por hora. La energía liberada durante el evento registrado por Stereo equivale, según los investigadores de la misión, "a dos mil millones de veces el consumo anual de energía en todo el mundo". Y todo en apenas una fracción de segundo. La última vez que se registró un "tsunami" solar fue hace más de una década, gracias a los instrumentos de la sonda SOHO.

¿Normal o anormal?

La cuestión, ahora, está en averiguar si se trata de una oscilación normal, aunque más marcada, de la actividad solar, si nos encontramos ante alguna especie de «anemia estelar» cuya duración desconocemos o si, por el contrario, la tranquilidad actual recién interrumpida anuncia que el nuevo ciclo de once años (que debería estar comenzando ya) será extremadamente violento. Y hay respuestas y teorías para todos los gustos. 

Por un lado, algunos especialistas predicen que los próximos once años serán «relativamente tranquilos». Aunque, según ha asegurado a la revista «New Scientist» el «cazador de manchas» Leif Svalgaard, de la Universidad de Standford, los expertos están esperando a ver el ritmo al que se producen las manchas cuando éstas por fin reaparezcan. Cuanto mayor sea este ritmo, más activo estará el Sol durante la próxima década y mayores, y más intensas, serán las tormentas solares. «Los nuevos ciclos —ha dicho Svalgaard— empiezan con un disparo. Un mes no hay nada, y al siguiente las manchas están por todas partes». Y el "disparo" podría acabar de producirse con la erupción de hace unos días.

Los que apuestan por un futuro tranquilo se basan en una teoría que sugiere que los campos magnéticos que se hunden en el Sol cerca de sus polos viajan relativamente rápido bajo la superficie, donde se producen las manchas. Y si las observaciones muestran, como es el caso, poca actividad magnética, eso significa que el siguiente ciclo solar no tendrá nada de especial. Otros, sin embargo, creen que los campos magnéticos viajan durante décadas por el interior del Sol antes de volver a salir a la superficie, creando las conocidas manchas. Y estos especialistas predicen que una oleada inusualmente fuerte de actividad está a punto de desencadenarse. 

Si así fuera, sería un auténtico golpe para nuestra comprensión actual de la mecánica solar. Además de una larga década de violentas tormentas de partículas que pondrían en jaque el desarrollo tecnológico de nuestra civilización. Por ahora, sólo queda seguir mirando y esperar. Sólo cuando suceda lo que ha de suceder, sabremos a qué atenernos.

sábado, 16 de mayo de 2009

Geometría fractal

Fuente: José Saramago, en El Cuaderno de Saramago

Así como el señor Jourdain de Molière hacía prosa sin saberlo, hubo un momento en mi vida en que, sin darme cuenta del fenómeno, me encontré metido en algo tan misterioso como la geometría fractal, de la que, escusado será decirlo, ignoraba todo.

Eso ocurrió allá por el año 99, cuando un geómetra español, Juan Manuel García-Ruiz, me escribió pidiendo mi atención para un ejemplo de geometría fractal presente en mi libro Todos los nombres. Me indicaba el párrafo en cuestión, el cual reza así: “Observado desde el aire… parece un árbol tumbado, con un tronco corto y grueso, constituido por el núcleo central de sepulturas, de donde arrancan cuatro poderosas ramas, contiguas en su nacimiento, aunque después, en bifurcaciones sucesivas, se extienden hasta perderse de vista, formando… una frondosa copa en que la vida y la muerte se confunden”. No pensé en mudar de oficio, pero todos mis amigos notaron que había una convicción nueva en mi espíritu, una especie de encuentro en el camino de Damasco.

Durante aquellos días me codeé con los mejores geómetras del mundo, nada más, nada menos. A lo que ellos llegaron a costa de mucho estudio, lo alcancé yo gracias a un golpe de intuición científica, del que, hablando francamente, a pesar del tiempo pasado, todavía no me he recompuesto. Diez años después, acabo de sentir la misma emoción ante un libro titulado Armonía Fractal – De Doñana a las marismas del que Juan Manuel es autor, junto a su colega Héctor Garrido. Las ilustraciones son, en muchos casos extraordinarias, los textos de una precisión científica nada incompatibles con la belleza de las formas y de los conceptos. Cómprenlo y regálense. Es una autoridad quien lo recomienda…

La imagen no corresponde al artículo original

Cerillas del mundo

Fuente: mira y calla

Maravillosa colección de cajas de cerillas de Europa del Este. Si quires ver más, aquí tienes otras de la India.

polish matchbox label por maraid.

No menos espectacular es esta otra colección del escritor Belcampo.

Atlantis, misión de alto riesgo


Los siete astronautas del transbordador Atlantis se enfrentan estos días a un riesgo sustancialmente mayor que en otras ocasiones. En efecto, la altura a la que deben realizar las reparaciones del telescopio espacial Hubble (unos 700 km) está, literalmente, infestada de basura espacial.


Miles de piezas de satélites destrozados, restos de cohetes y piezas metálicas de todo tipo y tamaño "zumbando" alrededor a más de 30.000 km hora hacen que esta zona sea un lugar especialmente peligroso. Un lugar en el que el transbordador y su tripulación deberán permanecer durante más de una semana antes de completar su misión y regresar a la seguridad de la Tierra.

Nicholas Johnson, científico jefe de la NASA para la basura espacial, asegura que la situación, aunque no es "de las que quitan el sueño", aunque tampoco permite estar relajados. "Nos lo estamos tomando muy, pero muy en serio. El Hubble -continúa el científico- está siendo golpeado regularmente. Hemos visto ya marcas de miles de impactos".

Hasta ahora, y desde que el Atlantis alcanzó su órbita, el transbordador apenas si ha sufrido un leve impacto en una de sus alas, aunque la NASA ha alertado ya del "paso cercano" de varios objetos de diversos tamaños durante los próximos días. La agencia espacial se ha apresurado también a decir que ninguna de estas "aproximaciones" constituye un serio motivo de preocupación.

Sin embargo, durante las cinco caminatas espaciales previstas (hoy se llevará a cabo la segunda de ellas) los astronautas se exponen, esta vez, a un alto riesgo de "impactos potenciales", de hecho mucho mayor del que tendrían, por ejemplo, si estuvieran trabajando en una órbita "más limpia", como la que ocupa la Estación Espacial Internacional. En la mayor parte de los casos se trata de fragmentos de chatarra muy pequeños, esquirlas metálicas o simples tornillos, pero la velocidad a la que se mueven (a varias decenas de miles de kilómetros por hora) les garantizan una extraordinaria capacidad de provocar daños.

El Atlantis, pues, se encuentra en una auténtica situación de peligro. Si uno (o varios) de estos pequeños fragmentos alcanzaran el casco de la nave, podrían provocar agujeros que impedirían un regreso seguro del transbordador. De hecho, su interior sería inhabitable para la tripulación durante la maniobra de reentrada a través de la atmósfera, durante la que el casco debe soportar elevadísimas temperaturas.

La propia NASA ha cuantificado el riesgo de esta misión: existe una posibilidad entre 229 de un impacto catastrófico con un fragmento de basura espacial. Un riesgo muy superior al calculado para una misión a la Estación Espacial, que se cifra "sólo" en una posibilidad entre 300. En todo caso, los responsables de la agencia espacial norteamericana han calificado la situación de "manejable". Y también los astronautas han aceptado expresamente el riesgo extra que implica la reparación y puesta a punto del telescopio espacial Hubble.

Si se produjera una situación de emergencia, la NASA pondría en marcha un detallado plan de rescate. Por supuesto, cualquier daño sufrido por el casco haría imposible el regreso del Atlantis a la Tierra. Por eso, el transbordador Endeavourestá preparado en el centro espacial Kennedy para una salida inmediata. Si fuera necesario, este segundo transbordador acudiría al rescate de los astronautas del Atlantis.

Los problemas, sin embargo, podrían ser mucho mayores si el impacto de un fragmento de basura no se produce contra el casco de la nave, sino directamente contra uno de los astronautas en pleno paseo espacial. A pesar de que los trajes de la tripulación están diseñados para resistir a las duras condiciones del espacio, difícilmente podrían aguantar la colisión directa de un fragmento de metal a 30.000 km por hora. Incluso en el caso de que ese fragmento fuera microscópico, sería suficiente para agujerear el traje, lo que dejaría al astronauta apenas unos segundos para regresar a la nave antes que que su traje se despresurizara por completo y le causara una muerte segura.

Si el fragmento de basura fuera sólo un poco mayor (la mitad de un tornillo pequeño) a estos problemas se añadirían los daños físicos directos sufridos por el desafortunado paseante espacial. La NASA, sin embargo, considera que las probabilidades de sufrir un accidente de estas características son "muy escasas".