sábado, 20 de diciembre de 2008

La primer puerta giratoria que genera energía

Fuente: erenovable

En Holanda han creado una puerta giratoria que genera energía gracias a las personas que pasan por ella.

Esta puerta energética es la puerta de entrada al Natuurcafe La Port, ubicado en la estación de trenes holandesa Driebergen-Zeist , correspondiente a la línea ferroviaria Utrecht-Arnhem.

image Imagen por CleanTechnica

La puerta giratoria es la primer puerta giratoria del mundo que aprovecha la energía generada por el movimiento de la gente al pasar por ella. Esta energía es luego utilizada para alimentar el sistema de iluminación del café. ¿Cómo funciona la puerta? la energía cinética (o del movimiento) que genera la gente al pasar por la puerta alimenta un generador que suministra energía a unos supercondensadores. Estos supercondensadores almacenan la energía para abastecer el sistema de iluminación del café, conformado con lámparas LEDs ubicadas en el techo.

Si acaso la energía de la puerta no basta para mantener el encendido de la iluminación, existe un censor que automáticamente conecta el sistema de iluminación al suministro de la red eléctrica normal.

Mientras tanto un display en el interior de la estación de trenes muestra la cantidad de energía que van aportando las personas: para informar y entretener a los curiosos.

Gracias al uso de esta puerta se logra un ahorro energético de aproximadamente 4600 kW/ h cada año. ¿Nada mal, no?

La construcción y utilización de esta puerta giratoria que brinda energía forma parte de un proyecto más amplio destinado a implementar energías renovables en las estaciones de trenes holandesas.

Energía limpia a favor de corriente

Fuente: muy interesante

rioLas lentas corrientes de ríos y océanos podrían ser una nueva fuente de energía alternativa gracias a VIVACE, una nueva máquina que funciona como pez en el agua. Según su creador, el profesor de Ingeniería Marina de la Universidad de Michigan Michael Bernitsas, se trata del primer artefacto capaz de obtener energía de corrientes que se mueven a menos de 3,2 kilómetros por hora. En concreto, VIVACE aprovecha las "vibraciones inducidas por remolino", que no son otra cosa que desviaciones en la velocidad de la corriente que rodea a un objeto inmerso en un fluido (agua o aire). Los remolinos o vórtices que se forman empujan al objeto hacia arriba y hacia abajo, o a izquierda y derecha.

Lo curioso es que, aunque cueste creerlo, estas vibraciones acumulan mucha energía. Sin ir más lejos, en 1940 derribaron el puente Tacoma Narros en Washington y, en 1965 dañaron las torres de refrigeración de la planta de energía Ferrybridge, en Inglaterra. Además, habitualmente estas vibraciones dañan muelles, plataformas petroleras y edificios costeros. "En los últimos 25 años los ingenieros, incluido yo mismo, hemos tratado de suprimir las vibraciones inducidas por vórtices. Pero ahora en Michigan hacemos exactamente lo contrario: realzamos las vibraciones y le ponemos riendas a esta fuerza poderosa y destructiva en la naturaleza", explica Bernitsas.

¿Pero cómo? Desde hace tiempo se sabe que los peces aprovechan muy bien los vórtices que hacen vibrar el agua. "Los peces curvan sus cuerpos para deslizase entre los vórtices creados por los cuerpos de los peces que se mueven delante de ellos", puntualiza Bernitsas. Su fuerza muscular, por sí misma, no podría propulsarlos a través del agua a la velocidad que se mueven, de modo que los peces navegan cada uno en la estela del otro", añade.

VIVACE copia aspectos de esa "tecnología del pez". Cuando el prototipo, con forma de cilindro, se coloca en la corriente surgen vórtices alternativamente arriba y abajo, que lo empujan sobre sus resortes generando energía mecánica. La máquina convierte esa energía mecánica en electricidad. Unos pocos cilindros, calcula su creador, podrían ser suficientes para dar energía a un buque anclado, o a un faro.

"No habrá una solución única para las necesidades de energía en el mundo", reflexiona Bernitsas, "pero si pudiéramos dominar el 0,1 por ciento de la energía en los océanos, podríamos sustentar las necesidades energéticas de 15.000 millones de personas".