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Vaya semanita de locura cromática que llevamos. Primero el Murciélago negro mate con interior rosa y ahora este Rolls-Royce Phantom Drophead Coupe.
Son las ventajas de ser un jeque árabe con dinero: “Oye, que quería un Rolls-Royce, mejor el cabrio que mola más, pero es que me resulta poco exlusivo, casi me lo váis a pintar de dorado con el capó en plata y el espíritu del éxtasis en oro. No, no me pases presupuesto, me da igual cuánto sea”.
Algo así debió de ser la llamada a Rolls-Royce Bespoke Program (coches hechos a medida) para encargar esta unidad que se ha entregado en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos).
Además del capó de aluminio lleva el suelo de madera y algunos otros cambios en el interior. Lo que no ha querido cambiar es el motor, sigue siendo el 6.75 V12 de 453 caballos de serie.
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