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Si el tiempo se detuviera solamente para Brawn GP, el Mundial de fórmula uno podría comenzar a igualarse y todo volvería a su cauce, pero como el reloj gira para todos de la misma manera, Ferrari, McLaren, Renault y BMW seguirán mirando cómo el gurú de esta temporada, Ross Brawn, sigue disfrutando carrera a carrera mientras ellos se devanan los sesos en un intento desesperado de encontrar la fórmula mágica que les lleve a la cima.
El bochornoso espectáculo de Massa fue el segundo de los dos momentos más interesantes de la carrera. El primero, como viene siendo habitual, se dio en el inicio.
Me contó una amiga querida – la pintora Sofía Gandarias – que, hace algunos años, durante una visita de trabajo a Sri Lanka, antiguo Ceilán, se sorprendió al encontrar en las calles a grupos de niños vestidos con túnicas negras. No le pareció que se tratara de una señal distintiva de alguna casta o etnia particular, sobre todo porque ningún adulto vestía de esa manera. De pregunta en pregunta, de indagación en indagación, acabó encontrando una explicación para las insólitas vestimentas.Desconfianza, prejuicios y muy pocos apoyos: este es el día a día de miles de mujeres violadas durante la guerra de Bosnia (1992-1995) 14 años después del fin del conflicto.
Se desconoce cuántas mujeres fueron violadas, pero las estimaciones hablan de al menos 20.000, la mayoría de ellas musulmanas, aunque también hubo serbias y croatas, y las ONG estiman que unos mil niños nacieron de esos abusos.
La situación de olvido se agrava al no existir una ley que las trate como víctimas civiles de la guerra, que atienda su situación específica y las ayude a salir adelante.
"Toda la vida es un trauma" para ellas, afirma Teufika Ibrahimefendic, psicoterapeuta de Viva, una organización que ayuda a las mujeres víctimas de la violación durante la guerra.
"Desde la relación con sus entornos, sus padres, parientes, hasta el recuerdo de lo que les pasó", toda su vida social constituye una experiencia traumática.
La vergüenza por lo que les ocurrió y el conservadurismo de la sociedad, que las ve como culpables que provocaron su situación y no como víctimas, obligó a muchas de ellas renunciar a sus hijos tras su nacimiento.
Algunas decidieron mantenerlos, pero muy pocas están dispuestas a hablar de su destino, de los sufrimientos que padecieron y de sus hijos.
Sabiha Husic, directora de la ONG Medika, que ofrece ayuda, ante todo psicológica, a esas mujeres víctimas "invisibles" de la guerra, declaró que muy pocas de las que tuvieron hijos fruto de una violación se atrevieron a pedir apoyo a la organización y los conservaron.
La mayoría de las víctimas dieron a sus hijos en adopción para ocultar lo que les había pasado.
Husic recordó el caso de una mujer violada que conservó a su hijo pero que, pocos meses después, lo mató al sufrir un ataque de nervios.
"Ella cuidaba con gran amor a su hijo, con la mayor ternura posible. Todas lo sabíamos. Pero debido al trauma que vivió, algo se rompió en esa mujer y quitó la vida al niño. La historia de esa mujer ilustra el miedo en el que viven", explicó Husic.
También denunció casos en los que algunas de las mujeres violadas, que reivindicaban sus derechos ante diferentes instituciones del país, encontraron a sus violadores como empleados en las oficinas públicas a las que acudían.
La musulmana Safeta A., de Tuzla (norte), ahora empleada de una de esas ONG, confesó recientemente en la prensa bosnia que durante varios días estuvo detenida en una casa abandonada cerca de Zvornik (este de Bosnia) por un soldado serbio, que la violó.
Cuando logró regresar a Tuzla ya estaba en el sexto mes de embarazo, muy tarde para que algún médico o alguien aceptase interrumpirlo. Su hijo nació en 1993.
Lo dejó en un orfanato en Tuzla, y ella se fue al pueblo de Zivinice. Pero no dejaba de sufrir por haber abandonado al bebé y unos meses después lo buscó en el orfanato, en vano esa vez, porque el niño había sido hospitalizado por inanición.
El niño permaneció en el orfanato varios años, mientras Safeta pudo reunir algo de dinero y recobrar el coraje para llevarlo a su casa, en Zivinice, donde ambos viven con la promesa de que nunca hablarán del padre.
En la oriental Gorazde vive el niño Alen M., hijo de una mujer violada que fue adoptado por una pareja de esa ciudad, a 110 kilómetros de Sarajevo.
Alen supo por casualidad que no vivía con sus padres biológicos, al escuchar comentarios de los niños con los que jugaba.
Sus padres adoptivos aseguran que en esa época vivieron un verdadero infierno, que el niño estuvo al borde del suicidio, su madre biológica rechazó cualquier contacto con él y sus compañeros de la escuela le apodaban con nombres despectivos.
Algunas investigaciones efectuadas en Zagreb (Croacia), mostraron que las violaciones en la guerra dejan graves y duraderas consecuencias psicológicas en las mujeres.
Un 58% de ellas padecieron de depresión y un 25% tuvo ideas suicidas tras sufrir violaciones.
Pues bien, la digitalización de la televisión y las presiones de los operadores han complicado mucho las cosas. En España no está nada claro aún el televisor o receptor de TDT que necesitamos a medio plazo. Nunca como ahora se había impuesto un cambio tecnológico tan radical. Incluso cuando se comenzó a emitir en la década de los 70 en color los viejos televisores de blanco y negro siguieron funcionando sin problemas.
Ahora asistimos a un baile de siglas desconcertante: MHP, HDTV, HD 1080p, HD 1080i, HD 720 , Mpeg-2, H.264/Mpeg-4... Parece que de repente el consumidor debe informarse sobre toda esa terminología para valorar los aparatos que permiten ver la televisión digital hoy y dentro de unos cuantos años.
Los cambios que se atisban son tan radicales que no está claro que la televisión dentro de unos cuantos años se siga recibiendo mediante la antena del tejado. No es descabellado pensar que los actuales televisores pueden ser la última generación preparada para recibir la señal de la televisión terrestre. Todo apunta a que las retransmisiones vía internet desplazarán en un futuro, quizá no muy lejano, a la actual tecnología. De hecho, algo de eso ya está sucediendo.
La tranquilidad y discreción que suelen caracterizar a la actriz protagonista de 'Las horas', Nicole Kidman, han brillado por su ausencia en sus últimas declaraciones sobre su vida privada, algo totalmente atípico en ella. Pero lo que llama la atención no es que haya decidido hablar sobre su vida privada, sino que lo haya hecho arremetiendo contra su ex marido, el también actor Tom Cruise.
Según la información de la revista 'OK Magazine', recogida por otr/press, algo similar podría estar pasando con la actual esposa de Cruise, la actriz Katie Holmes, que desde que entró a formar parte de la vida del actor, sus declaraciones públicas han sido cada vez menos y más tenues. "Sentía que era una estrella sólo por asociación", aseguró Nicole. "Si íbamos a los Oscars, yo pensaba 'Estoy aquí para apoyarle'. Sentía que era mi trabajo ponerme un vestido bonito para que todo el mundo me viera, pero que nadie me escuchara", aseguró.